Blog de Marcela González

Surf Roadtrip, Baja California – San Francisco. Parte 1

por | Dic 13, 2018 | Aventuras, Para Widget | 2 Comentarios

Día 1 / lunes 3 de diciembre. San Pedrito

Noche con team Australia

Mi avión de Monterrey a los Cabos aterrizó a las 6:00 pm, David se fue a Los Cabos desde temprano para hacer las últimas compras antes de recogerme en el aeropuerto.

Nos fuimos directo hacia San Pedrito, uno de los mejores puntos para surfear en Baja California Sur y pasamos la noche junto a la fogata con unas personas de Australia que venían manejando desde Canadá.

Una noche bohemia bajo las estrellas, los australianos traían una guitarra y otros instrumentos de música. Era perfecto, demasiado buena vibra para ser verdad, me sentía feliz, sabía que me esperaba una gran aventura por delante.

Día 2 / martes 4 de diciembre. San Pedrito – La Paz – Loreto

Surf con Ballenas

Justo cuando amaneció salimos a surfear bajo los primeros rayos del sol, el agua estaba fresca, ya se empieza a sentir el agua fría de invierno en la Baja.

Por primera vez pude surfear mis primeras “verdes”, esas olas de verdad, a las que te da miedo meterte si no estás acostumbrado, ¡no podía creerlo!

Era una playa rocosa, por lo que alcancé a rasparme fuertemente mi pie derecho, aún tengo la cortada que me estorba muchísimo y ya pasó una semana.

Sin duda, la cortada valió la pena, justo después de que pasara y me volví a subir a mi tabla, ¡vimos ballenas brincando en el horizonte!

 . 

El agua era muy tranquila, por lo que yo podía estar sentada sobre mi tabla contemplando a lo lejos a las ballenas, no podía estar más emocionada.

De compras en La Paz

Después emprendimos el primer viaje oficial en la carretera, nos dirigíamos al norte, hacia la ciudad de La Paz.

Al llegar ahí, nos paramos en dos tiendas para que yo pudiera comprar unas aletas y un cinturón de peso para poder hacer free diving en los próximos días.

Free drive es el deporte en el que te sumerges bajo el agua por varios metros, aguantando tu respiración por unos minutos.

Lógicamente yo no soy profesional de este deporte, sin embargo, ya lo había intentado algunas veces anteriormente y ahora seguiría practicándolo en algunos puntos del recorrido.

Estrella fugáz mientras me lavo los dientes.

Seguimos en carretera hasta que anocheció y paramos en el siguiente punto, justo antes de Loreto, que yo moría por conocer porque había escuchado que era una playa muy linda.

Mientras me lavaba los dientes para prepararme para dormir, veía un cielo estrellado precioso, de pronto, ¡una estrella fugaz!

¿Qué tan seguido ves una estrella fugaz mientras te lavas los dientes? Una vez más, el universo me regalaba una sonrisa mientras yo le sonreía de vuelta.

Día 3. / miércoles 5 de diciembre. Loreto – Sta. Rosalìa – The Wall

A las 5:00 am me desperté para ver el amanecer, era el cielo más rojo que he visto en mi vida, estaba en el paraíso.

 

Al fondo, se escuchaban las gaviotas y peces brincando en el agua, volaban los pelícanos acariciando el agua cristalina con sus alas mientras buscaban su primer pesca del día.

Arrancamos de nuevo, nos dirigimos hacia el Pueblo Mágico de Loreto, paramos en un café para desayunar y trabajar un rato y luego fuimos al súper para comprar alimentos que nos faltaban: aguacate, tomates, plátanos y hielo (olvidamos los plátanos).

Seguimos…

Después de dos horas manejando llegamos a Sta. Rosalía, sabíamos que por aquí había algunas bahías para poder hacer snorkel o un poco de free diving.

Nos pareció un lugar muy chistoso, llegamos a una bahía en donde había todo una comunidad de vanlifers, que llevaban meses instalados ahí y se pasaban los días jugando y leyendo junto al mar.

Nos pusimos nuestras aletas, cinturón y snorkel y nos metimos al agua, que por cierto, ya estaba aún más fría.

Estuvimos ahí por como una hora, no había muchos peces y el agua era muy poco profunda para hacer free dive, así que solo snorkeleamos.

Seguimos manejando y al caer la noche, ya nos encontrábamos saliendo de Baja California Sur, entrando a la parte Norte de la Baja.

Pasamos por un punto de control militar, no era el primero. Los militares han resultado ser muy amigables, siempre nos preguntan si nos gusta el tequila, sobretodo a David porque es alemán.

Luego de inspeccionar la van un poco, encontrando solo tablas de surf y comida, nos dejan continuar.

Llegamos ya cansados al siguiente punto para dormir, dormimos a varios metros de la carretera, sin adentrarnos mucho en la terracería.

Nos esperaban grandes olas de surf al día siguiente.

Día 4 / jueves 6 de diciembre. The Wall

David comenzó a manejar mientras yo seguía entre dormida en la cama.

45 minutos de terracería para llegar al siguiente surfing spot del itinerario, ¡boom!

De nuevo nos encontrábamos en otro punto en donde llegan más vans y surfers a disfrutar de la vista y las olas.

Disfrutamos la mañana surfeando y luego nos preparamos un rico desayuno, huevitos revueltos con verduras, ¡mmm!

El resto del día estuvimos aquí descansando, leyendo y haciendo yoga, decidimos quedarnos una noche más porque ya llevábamos gran parte del recorrido avanzado.

Nos preparamos una cena deliciosa pasta con atún antes de dormir y tomamos un poco de vino que habíamos comprado, podíamos ver la vía láctea sobre nosotros.

   

Día 5 / viernes 7 de diciembre. The Wall – Hotel Cactus, Nuevo Rosarito

El amanecer de este día estuvo espectacular, en cuando abrimos las puertas de la van vimos el arcoíris sobre nosotros, caían unas ligeras gotas de lluvia y en el horizonte, en oposición al mar, salía el sol.

El arcoíris se fue haciendo más y más grande hasta completar su media luna sobre el océano, ¡y ahora era un arcoiris doble!

Ballenas, estrellas fugaces, rojos intensos amaneceres y arcoiris sobre el mar.

Así podría resumir lo que llevábamos del recorrido, y eso que llevábamos apenas cinco días. No podía pedir más.

El día avanzó, David aprovechó para surfear en la mañana y yo me quedé leyendo porque las olas eran realmente grandes.

Entonces sucedió lo inesperado…

A las 4:00 de la tarde decidimos continuar manejando, después de 45 minutos de terracería salimos a la carretera.

No pasó más de media hora cuando de pronto, la camioneta dejó de avanzar.

Literalmente se apagó, nos orillamos en el camino.

Sabíamos que la camioneta ya traía algunas fallas y que en cualquier momento esto podría pasar, así que no nos asustamos.

Pasó un carro al que le pedimos que avisara a algún mecánico del pueblo que acabábamos de pasar, Nuevo Rosarito, el cual por suerte estaba solo a un kilómetro de distancia.

Llegó una camioneta con cuatro mecánicos que nos arrastraron de regreso al pueblo, ahora estábamos en dirección al Sur, de nuevo.

Llegamos al Hotel Cactus, un pequeño hostal junto a un restaurante en donde llegan todos los transportistas a desayunar y comer mientras hacen su ruta en camiones.

David y los mecánicos desarmaron toda la camioneta para revisar el motor, los mecánicos pensaban que era la pastilla y al día siguiente nos iban a ayudar a conseguir una nueva.

Día 6 / sábado 8 de diciembre. Hotel Cactus

En realidad es que David acababa de cambiar hacía unos días la pastilla, así que esa pieza era nueva y pensábamos que ese no podía ser el error.

El único taller mecánico en donde la vendían, se encontraba a una hora y media de distancia, hacia el sur, pasando el pueblo de Guerrero Negro, el pueblo vecino más grande que había en la región.

Nadie podía llevarnos, así que David pidió ride en la carretera y, tal cual como en las películas, un trailero fue quien lo llevó.

Yo me quedé en el hostal esperándolo, hice una nueva amiga, Esmeralda, que llevaba dos meses viviendo ahí y me dijo que se aburre todos los días porque no hay mucho que hacer. Me resultó un poco irónica la situación, no hace falta decir porqué.

David llegó alrededor de las 3:30 de la tarde con una pastilla nueva y con otra pieza que él pensaba que era la que estaba fallando.

A decir verdad, los mecánicos solo estropeaban más la situación, quebraban piezas delicadas del motor y no nos explicaban muy bien lo que hacían.

Así que David reparó la camioneta por sí solo, yo lo ayudaba en lo que estuviera en mis manos.

¡La camioneta arrancó de nuevo! No podíamos creerlo, nos sentimos muy aliviados.

Tuvimos que pasar una noche más aquí, estacionados en el hostal con la hermosa vista hacia el taller, pues ya era de noche y teníamos que esperar a que pegara bien una de las piezas que uno de los mecánicos había roto.

Estábamos muy agradecidos con el encargado del hostal, ya que se había portado muy amable con nosotros, además nos rentó una regadera y un baño que podíamos usar cuantas veces quisiéramos.

Nos sentíamos de nuevo aliviados, la van ya estaba lista para arrancar al día siguiente.

Nos preparamos de nuevo de cenar, tomamos una cerveza y nos dormimos.

Día 7 / domingo 9 de diciembre. Hotel Cactus – Punto antes de Ensenada

A las 6:00 de la mañana emprendimos de nuevo nuestro recorrido hacia el norte.

Una vez más, nos encontrábamos en carretera en el desierto de Baja California Norte.

Manejamos todo el día hasta llegar a un punto antes de Ensenada, decidimos que era mejor dormir ahí, en las afueras, ya que no queríamos adentrarnos en el bullicio de la ciudad.

Día 8 / lunes 10 de diciembre. Ensenada – San Diego

Me encuentro ahorita en un café llamado Casa Antigua en Ensenada, Baja California, tomando un desayuno y café mientras escribo.

Después de 4 días sin señal, ya tengo 4G de nuevo y pude comunicarme de nuevo con mi familia y amig@s, se siente muy bien desconectarse de vez en cuando.

David se fue al taller mecánico para terminar de ver algunos detalles de la van y sobretodo lavarla, dejarla lo más perfecta antes de entrar a Estados Unidos, en donde nos resultaría mucho más caro reparar cualquier detalle por más mínimo que sea.

El plan es cruzar hoy mismo hacia San Diego, pasando rápidamente por Tijuana en la tarde.

Esta historia no termina aquí, es apenas la mitad del camino y sé que aún me esperan muchas aventuras por vivir.

Estoy viviendo un diciembre diferente a los de toda mi vida, ahora me encuentro en las playas cuando normalmente estoy en las montañas con nieve, y aunque hace frío, ¡aún no caigo en cuenta que ya casi es Navidad!

Me siento feliz, si algo he aprendido estos días es que no necesitas mucho para vivir. Como siempre digo, la felicidad está en los detalles, en las cosas pequeñas, que al final resultan ser las más grandes.

No hay porque buscar afuera, sino adentro. He podido ver muchísimos paisajes y hermosos amaneceres, surfear con ballenas es algo que jamás voy a olvidar (no hay fotos porque me encontraba dentro del agua).

A pesar de los “problemas” que puedan surgir, entiendo que todo es cuestión de perspectiva y si fluyes con lo que pasa, te das cuenta que tarde o temprano todo tiene solución, y que no son problemas, sino lecciones de aprendizaje.

Hoy cruzo hacia San Diego dejando atrás mi México lindo por unos días, estoy más que agradecida con la vida por permitirme seguir explorando y conociendo diferentes perspectivas cada día.

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