Blog de Marcela González

Marcela González
Me inspira conocer y explorar el mundo, contar historias que hablen de la relación entre la naturaleza y el ser humano, entre el arte y la aventura. En mis redes sociales, cuento con más de 10,000 seguidores y marcas como Innovasport, The North Face México, Hoka One One, entre otras, me han elegido como Influencer para promover sus productos a través de mis fotografías y mi blog de Aventura.

Perú majestuoso. Conociendo los lugares más hermosos de Perú.

por | Jun 21, 2018 | Ecoturismo, Para Widget | 4 Comentarios

La vida te sorprende, siempre. Y vaya que nos sorprende a todos de distintas maneras, a su modo, y los viajes siempre nos abren la mente, el corazón y el espíritu.

Creo que viajar es la mejor inversión, así que si un día quieres emprender un viaje que te llene, que te cambie, que te alimente, considera Perú como una de tus top opciones. El propósito principal del viaje fue el Camino de Salkantay, con destino final en Machu Picchu, y lo que haría de esto un recorrido único y especial, es que lo hice por Mary, quien me inspiró a dar cada vez un paso más hacia mi destino final, a pesar de cualquier obstáculo que pudiera presentarse en el camino.

Creo que lo más difícil fue que nos tocó un clima de mucha lluvia y nieve, cuando en realidad en Perú ya terminó la temporada de lluvias. Pero este país es así, puede que llueva y puede que no, sin importar la fecha en la que vayas.

Así que si hay una cosa que recomiendo especialmente es llevar chamarra para lluvia, ¡siempre! Las fechas del viaje fueron del 26 de mayo al 9 de junio, el trekking sería del 2 al 6 de junio. Aprovechamos los días previos al trek para conocer lo más que pudiéramos de Perú, así que armamos un itinerario en base a lo que queríamos conocer y ¡nos fuimos a la aventura!

Huacachina, Ica

Empezamos por Huacachina, un oasis en medio del desierto. No tengo palabras para describir este lugar, era mi primera vez en un desierto y vaya que me cautivó, es increíble pensar en todo lo que han sido estos lugares y cómo se transforman con el pasar de los años.

Las actividades que hicimos aquí fueron literalmente casi todas las que hay que hacer, llegamos a Lima el 26 en la tarde y luego tomamos un autobús de 4 hrs y media para llegar a Huacachina, llegamos como a las 11:00 pm, así que solo nos tomamos una cervecita y descansamos.

¡Al día siguiente nos esperaba un largo día! Empezamos por conocer el primer viñedo de sudamérica, “Tacama, La Primer Viña del Perú”, fundado en 1535 ¿alguna vez pensaste que existen viñedos en el desierto? Yo tampoco… Hicimos el recorrido del viñedo y nos quedamos a comer ahí, en la terraza y viendo uno de los bailes típicos peruanos.

Fue una comida muy amena y deliciosa. Ese mismo día en la tarde, tomamos el “buggy ride”, a las 4:00 pm, que es un recorrido en razers por las dunas, súper divertido porque involucró mucha adrenalina en las subidas y bajadas de éstas.

Lo más padre de este tour es que incluye “sandboarding”, la experiencia de deslizarse en las dunas sobre una patineta y sentirse totalmente libre. De ahí nos pasamos a ver el atardecer, donde la mirada se pierde en el horizonte sobre el inmenso mar de dunas, fue realmente algo majestuoso, todo se pintaba de colores rojizos, rosas y naranjas, y la luna salía del otro lado del cielo.

Islas Ballestas

El segundo día en Ica, decidimos ir a visitar las Islas Ballestas, que se encuentran al norte de la Reserva Nacional de Paracas, a dos horas de Huacachina. Aquí visitamos las Islas Rocosas en las que habitan miles de aves, lobos marinos y pingüinos, no está permitido bajarse para no molestar a los animales, pero las lanchas se acercan lo suficiente para poder ver todo desde la mejor perspectiva.

De aquí fuimos a ver la Playa Roja o Playa de Yumaque, una de las cuatro únicas en el mundo con arena roja. Llegó la hora de la comida así que aquí paramos para comer ceviche delicioso y muy fresco. Me encanta como preparan el ceviche en Perú, ya que en lugar de guacamole y tostaditas, ellos lo comen con los miles tipos de papa que tienen allá, ¡muy rico!

Volvimos a Huacachina e hicimos el tour sobre las dunas en cuatrimotos, se nos hizo de noche en el recorrido así que manejar en las dunas con luna llena, ¡es una experiencia irreal! Realmente lo recomiendo. Estuvimos dos días en total, 27 y 28 de mayo, creo que es exactamente el tiempo necesario para conocer todo lo que hay alrededor de este oasis ¡y los aprovechamos muy bien!

Cusco

El 29 nos fuimos a Cusco, tomamos de nuevo el autobús de regreso a Lima y de ahí volamos a Cusco, la duración del vuelo es de una hora y media. Llegamos a Cusco en la noche, nos quedamos en el Hostal Kokopelli, increíble lugar, súper acogedor, muy limpio y me encantó su decoración, además, tienen un bar donde la fiesta no acaba, desde que llegas, te reciben de manera que te sientas en casa.

Pasamos un rato a este barecito/restaurante para cenar algo y luego nos dormimos, claro, no podíamos dejar de probar la bebida clásica del Perú, un riquísimo Pisco Sour, son como las margaritas en México, pienso.

Tirolesas y motos

Al día siguiente hicimos un recorrido en tirolesas sobre el Valle Sagrado, I-RRE-AL, de los mejores tours en tirolesa que he hecho, porque aparte te rodean las hermosas vistas de los Andes, fue algo súper divertido porque te dejan tirarte de mil maneras sobre la tirolesa de “superman”, de cabeza, sin manos, realmente la gozamos. Después hicimos, otro recorrido en cuatrimotos, visitando la Laguna de Huaypo y las Salinera de Maras.

Las Salineras, que también se ubican en el Valle Sagrado de los Incas, es un lugar que me dejó sin palabras, son unas antiguas minas de sal que cultivan desde la época de los Incas. Éstas se llenan de agua salada proveniente de un manantial natural, luego, ésta se evapora dejando atrás la sal. Dependiendo de la hora del día, las salineras se pintan de diferentes tonalidades increíbles

Montaña de 7 Colores / Rainbow Mountain

Después haber estado en el mar, a 0 metros de altura, ahora nos tocaba llegar a casi 5,000 msnm. Lo bueno es que haber pasado dos noches en Cusco y tomar mucho té de coca, nos había ayudado a aclimatar muy bien.

No nos habíamos sentido nada mal en ningún momento. Por nada del mundo podíamos dejar de visitar es la famosa Montaña de los Siete Colores, que desde hace alrededor de tres años se ha vuelto un lugar muy turístico del país. Decidimos ir a Palcoyo, que es una zona igual de hermosa, pero mucho menos transitada que Vinicunca (a la que todo el mundo va), y acá te evitas las 500 personas que ves allá.

Analizamos muy bien a cual de los dos lugares ir, y después de ver todos los reviews en internet y platicar con nuestro amigo local, Juan, decidimos que Palccoyo sería la mejor opción, ¡nos nos arrepentimos! Además, acá hay no una, sino tres montañas de colores y solo hay que caminar 40 minutos para verlas, en lugar de tener que caminar tres horas.

Aunque claro, estoy segura de  que ambos lugares, Vinicunca y Palcoyo son igual de impresionantes, no es posible comparar estas bellezas naturales. Es impactante ver cómo la tierra obtiene tantos colores por los minerales de la tierra, se pinta de amarillo, azul, verde, morado, rojo, es algo tan surreal que se escapa de nuestra imaginación, y vivirlo, es algo de otro mundo.

Estuvimos como una hora y media aquí y luego, para agregarle un poco de adrenalina y más emoción a la experiencia, nos bajamos en bicicleta, fue una hora rodando entre alpacas y los valles verdes, una experiencia única.

En verdad que todo este lugar tiene una vibra hermosa, te sientes recibido con los brazos abiertos por la montaña, que te sonríe con sus colores y te invita a que le sonrías de vuelta. Después del recorrido en Rainbow Mountain, sólo teníamos un día más antes de comenzar el Camino de Salkantay, así que decidimos que este día lo aprovecharíamos para descansar. Así fue, nos tomamos el día para desayunar muy rico, leer, escribir, caminar por la Plaza de Armas en Cusco y preparar nuestro equipo con calma.

Salkantay

Ubicado en la Cordillera Vilcabamba Significado: APU Salkantay “La Montaña Salvaje” Apu “montaña / dios” Salka “salvaje”

Día 1. Humantay – Campamento a 4,000 msnm.

Itinerario: Cusco – Mollepata – Soraypampa – Quiswarniyoc 16 kms. / 6 hrs. Nos recogieron en Cusco a las 4:00 am para trasladarnos a Soraypampa, donde iniciamos la caminata, a las 10:00 am ya estábamos listos para empezar a caminar.

Desde que se inicia el recorrido, empieza el éxtasis por envolverte en aquel paraíso tan surreal, el día uno del recorrido es ir a la Laguna de Humantay, una laguna preciosa que descansa bajo la montaña de Salkantay (6,271 msnm) y muy pocos han podido ascender a su cumbre.

Esta laguna casi siempre se ve azul turquesa, solo que esta vez, no pudimos verla como comúnmente está, era un día muy nublado, incluso cayeron gotas de lluvia. Pero eso no detuvo la alegría de poder presenciar aquel lugar tan especial, la laguna estaba tranquila y veíamos el reflejo del paisaje en sus aguas. ¿Saben qué fue lo más especial de este día? Que escuchamos el rugir de la montaña.

Estábamos tomando fotos de la laguna y decidimos guardar silencio unos minutos para contemplar el paisaje, de pronto, ¡escuchamos un estruendoso sonido que nos puso la piel chinita! Ese sonido que produce un trozo de hielo al caer por un glaciar, hizo que el momento se volviera uno de los más especiales que nos había tocado vivir. Por la noche, pudimos ver un cielo lleno de estrellas, aunque solo durara unos minutos por las nubes.

Las noches en Perú son muy místicas, los Incas descubrieron innumerables galaxias hace miles de años, me sentí diminuta, conectada con la naturaleza y lista para seguir dando la mejor versión de mí el resto del viaje.

Día 2. Nieve y lluvia – Campamento a 2,900 msnm.

Itinerario: Quiswarniyoc – Salkantay Pass – Huayrapunku – Chaullay

22 kms. / 9 hrs.

El día dos en Salkantay es, en teoría, el más largo del recorrido. Nos levantamos a las 5:00 am, estaba lloviendo. Desayunamos y nos preparamos para salir a las 7:30 am y comenzar nuestro ascenso a Abra Salkantay, que es el punto más alto que se llega durante el recorrido, alcanzando los 4,629 msnm después de tres horas de ascenso.

Quiero contar también que todas las mañanas nos levantaban con té de coca “a domicilio”, era realmente un lujo levantarnos y poder tomar algo caliente, ¡todavía estando dentro del sleeping bag! (Aunque no voy a negar que el hecho de que te griten “COCA TEA!” tres veces hasta que te despertaras, desde afuera de tu carpa y cuando estás bien dormid@, no era lo más agradable del mundo). Esto es algo que hizo que la experiencia fuera un tanto cómica y bromeáramos con ese “coca tea” todos los días. Por fin le agarré el gusto al té de coca.

Caminamos cuesta arriba mientras el paisaje se pintaba cada vez más de blanco. Nos dijo “Oscarito”, nuestro guía que hacía más de dos años que no nevaba desde tan abajo, el campamento había amanecido nevado y era increíble ver que incluso los locales se tomaban “selfies” porque no podían creer la cantidad de nieve que había caído.

Es este punto más alto (4,629 msnm), es posible desviarse del camino y bajar para ir a ver la Laguna de Salkantay, pero esta vez, el clima no nos lo permitió. Comenzamos a descender, ahora nos esperaban tres horas de camino de bajada.

La nieve se fue transformando en lluvia, y el paisaje blanco se tornó completamente verde al final del día. Cambiamos de un ambiente totalmente alpino y rocoso hasta la verde selva tropical llena de flora y fauna, pero claro, nunca dejó de llover (se supone que la temporada más seca es de junio a septiembre).

A pesar del clima que nos tocó, considero esto como la manera en que la montaña se muestra a sí misma en todas sus facetas, y eso nos hace sentir VIVOS, alertas en todo momento ante la naturaleza y el cuidado que debemos de tener, haciéndonos conscientes de las maravillas naturales que tenemos en el mundo, así que decidí disfrutar de la lluvia y agradecer por esos momentos tan únicos que estaba viviendo.

Día 3. Selva y ríos – Campamento a 1,500 msnm.

Itinerario: Chaullay – Collpapampa – La Playa – Santa Teresa 16 kms / 5 horas

El tercer día caminamos entre pura selva, realmente lo disfruté muchísimo. Andábamos entre cultivos y viendo escenas preciosas, rodeados de orquídeas que florecen cada mes de agosto y de ríos y cascadas que adornaban nuestro andar.

Este día tomamos un tramo del camino en una van, nos subimos a un auto después de tres días para llegar a comer a una zona conocida como “La Playa”, pero sin playa. Aquí hicimos un tour de café peruano, donde pudimos beber un poco de café recién tostado, delicioso.

Después de la comida seguimos hacia el campamento en la van y, después de instalarnos, nos esperaban las deliciosas aguas termales de Colcamayo, que nos las habíamos estado saboreando durante todo el recorrido. Cuatro albercas gigantes de termas, rodeadas del paisaje de las montañas, un lugar que en verdad disfrutamos muchísimo con el resto del grupo.

Esta noche dormimos en un campamento muy distinto a los otros, ya que pudimos incluso gozar de una fogata bajo las estrellas y escuchar un poco de música mientras cenábamos.

Día 4. Ver desde lejos Machu Picchu

Itinerario: Santa Teresa – Hidroeléctrica – Aguas Calientes

25 kms / 12 hrs.

El cuarto día, Rodrigo, Natalie (una amiga del grupo) y Ely, nuestra guía, nos fuimos a una ruta que no forma parte del Camino de Salkantay, nos levantamos a las 4:30 de la mañana para subir Llactapata, caminamos cuesta arriba durante dos horas y llegamos a la cumbre, desde donde pudimos ver Machu Picchu desde la distancia, fue padrísimo verlo desde lo lejos, una perspectiva distinta que jamás había visto en fotos.

Bajamos y cruzamos un puente colgante para llegar a comer a Hidroeléctrica, zona de donde se obtiene toda la energía para la ciudad de Cusco. Después, tomamos el camino hacia Aguas Calientes, el pueblo de Machu Picchu, un sendero que sigue las vías del tren, caminamos 16 kms más durante dos horas y media.

Era un paisaje precioso, muy distinto a lo que habíamos estado recorriendo, el tren pasaba de vez en cuando, haciendo sonar fuertemente el claxon para que nadie se atravesara por las vías cuando éste pasaba.

Día 5. Machu Picchu – El premio final

En Aguas Calientes dormimos en un hostal, ya se habían terminado nuestras noches de camping al aire libre, así que ahora sí tuvimos la oportunidad de disfrutar de un buen baño de agua caliente y dormir en camita.

Fuimos los primeros en subir, a las 4:30 de la mañana, todavía a oscuras, ya estábamos formados en los autobuses para tomar los primeros. Gracias a esto pudimos ver el amanecer dentro de Machu Picchu y ver por unos minutos las ruinas sin gente.

El amanecer fue majestuoso, los rayos del sol acariciaban lentamente la montaña de Huayna Picchu mientras se pintaba de amarillo y comenzaba a verse cada vez más fosforescente el verde del jardín de las ruinas. Jamás voy a olvidar esta escena.

Huayna Picchu 2,720 msnm.

A las 8:00 am subimos a Huayna Picchu, es la montaña que se ve de fondo en todas las fotos icónicas de Machu Picchu, para poder subir esta montaña hay que comprar el boleto desde mínimo ¡3 meses antes!

Estuvimos en la cumbre por dos horas completas, quemándonos bajo el sol pero gozando de la hermosa vista que hay allá arriba.

El camino es muy empinado, cualquiera podría pensar que es muy difícil subirla, pero los incas, tan inteligentes, crearon unos escalones que aún están en la vereda y gracias a ellos es más fácil subir por el camino empinado. Son alrededor de 40 minutos a buen paso, y sino en una hora como máximo ya estás arriba, esta montaña tiene alrededor de 300 mts. de desnivel desde las ruinas.

La entrada al sendero de subida a Huayna Picchu está limitada a 400 personas al día, ¿te suena mucho? Imagínate, alrededor de 5,000 personas visitan las ruinas de Machu Picchu cada día, es impresionante ver la cantidad de turistas que asisten a esta maravilla natural. Pero aún así, debo decir que es un lugar muy bien protegido y conservado.

No podíamos dejar pasar que nos sellaran el pasaporte al final, ¡me sentí muy feliz de poder hacerlo! De regreso, tomamos de nuevo el autobús para bajar a Aguas Calientes (el trayecto Aguas Calientes – Machu Picchu también puede hacerse a pie, con una duración aproximada de una hora y media de caminata de subida).

Ollantaytambo

No queríamos que nuestro recorrido terminara aún, así que decidimos quedarnos a acampar en Ollantaytambo, que queda de camino a Cusco. Tomamos el tren y después de 1 hr 45 mins ya estábamos en nuestro destino.

“Aquí, es el único lugar en donde la cultura Inca está VIVA todavía”, se me puso la piel chinita con solo pensar lo que sería este lugar. Es la única ciudad del periodo del incanato, que está habitada en Perú.

Dormimos en Casa Blanca Lodge, un hostal donde se puede acampar y dormir en cuartos comunales también, súper acogedor y muy lindo. En la noche cocinamos una rica pasta que habíamos comprado en el súper y tomamos un buen vino para celebrar que habíamos terminado el recorrido de Salkantay.

Teníamos muchas ganas de ver las estrellas y terminar de convivir y agradecer todo lo que nos había tocado vivir en estos días. Así que nos salimos del hostal y caminamos a una cancha de fútbol, enorme y oscura, para poder ver, aquí, aquel cielo inmensamente estrellado, estuvimos una hora contemplando este cielo que jamás voy a olvidar.

Al día siguiente desayunamos muy rico en la plaza central de Ollantaytambo y visitamos los puestesitos de artesanías que hay aquí, junto a las ruinas. Decidimos ya no comprar la entrada a las ruinas porque ya no nos quedaba tanto presupuesto, y después de haber visitado Machu Picchu ya estábamos muy contentos con lo que habíamos visto. No había necesidad de más.

A las 2:30 de la tarde teníamos contratada una van para regresarnos a Cusco. El camino de regreso fue muy escénico, íbamos entre valles y a lo lejos podíamos contemplar las montañas que rodeaban el camino.

Llegamos a Cusco después de dos horas de camino y pasamos un rato en el bar del Hostal Kokopelli, donde nos quedamos una última noche. Fue una increíble despedida, mis amigos se pusieron a tocar las guitarras que estaban ahí en el bar y todos nos pusimos a cantar a todo pulmón, disfrutando de un último Pisco Sour y unas buenas cervecitas para cerrar con broche de oro.

La aventura estaba por terminar, pero la magia de los sueños vividos prevalecerá por siempre en nuestros corazones.

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