Blog de Marcela González

Aventura en la Baja. Parte 2

por | Nov 1, 2018 | Aventuras, Para Widget | 2 Comentarios

La semana pasada les conté la mitad de mi viaje entre las mejores playas de México, en este artículo voy a contar la parte dos, la continuación de mi experiencia por Baja California Sur de hace dos semanas.

Día 4. Balandra

Foto de drone por Alex Reyes

Amanecimos rodeados de miles de colores que poco a poco se fueron transformando en infinitos tonos de azul. El cielo se pintó de rojo, se escuchaban a lo lejos las gaviotas y poco a poco el Mar de Cortés se fue pintando de un azul marino a un azul cielo, meciéndose entre los tonos de azul intenso y turquesa.

Estábamos sumergidos en un paisaje que parecía mentira, me sentía dentro de una pintura de acuarela. Aquí pasamos la mañana hasta que los rayos del sol comenzaron a intensificarse y ya no debíamos permanecer ahí tanto rato sin protección. Además, los turistas empezaron a llegar.

De aquí nos regresamos hacia La Ventana porque yo había olvidado una toalla de baño en ChiloChill, y aprovechamos para darnos un baño al llegar. Nos encontramos de nuevo con David, quien estaba también haciendo sus planes para los siguientes días.

Yo tenía planes de ir a bucear a Cabo Pulmo pero hasta dentro de dos días, en eso, me escribió Tamara, mi guía de buceo allá, para decirme que quizá las condiciones de clima no estarían muy bien ese día, así que decidimos lanzarnos antes y bucear al día siguiente.

Emprendimos de nuevo el roadtrip Alex, David y yo, dirigiéndonos hacia Cabo Pulmo. Nos esperaba una de las noches más mágicas y místicas de mi vida.

Luz infinita en Cabo Pulmo

Eran alrededor de las 10 de la noche cuando llegamos a Cabo Pulmo, estábamos muy cansados pero era inevitable no meternos al mar, aquella alberca calientita que brillaba bajo la luna y las estrellas nos invitaba a nadar un rato.

El regalo que voy a explicar a continuación, ha sido uno de los momentos más especiales de mi vida:

No pudimos evitar meternos a nadar en el agua, en cuanto me metí, David me dijo en inglés “look!” y yo veía pequeños destellos que brillaban en el agua, pensaba que era el reflejo de las estrellas, entonces David me dice “… but move!” y en eso vi como con el movimiento de mis manos y mi cuerpo, ¡despedía una estela de luz brillante en el agua!

Comencé a llorar y dar gritos de alegría, no podía estar más agradecida con Dios y con la vida por regalarme aquel momento lleno de magia. Sé que hay muchas personas que han tenido la fortuna de vivir este fenómeno de la bioluminiscencia, pero en realidad, yo llevaba casi dos años queriendo hacer un viaje a las playas de México en donde es posible verlo, solo que, en esta ocasión, no me acordaba en Cabo Pulmo era uno de estos destinos.

Ahí estábamos nosotros, brillando literalmente y fundidos con el TODO, con la Madre Tierra, con Dios mismo. Viviendo el momento presente en todo su esplendor. De pronto, ¡una estrella fugaz! y otra… ¡y otra!

Las olas nos mecían suavemente, nos nos invitaban a sonreír y bailar mientras unos seres diminutos nos picaban a pequeñas mordiditas en la piel, como abrazándonos, era como si el mar nos dijera “¡Si! soy yo, esto es real, ríe, goza, ¡llénate de mí!”. Ahí estábamos, en medio de la hermosa luz bioluminiscente, envueltos en un manto estelar infinito y la luna que nos veía sonriente desde arriba.

Día 5. Buceo en Cabo Pulmo

Una vez más, me desperté a las siete de la mañana, justo cuando comenzaban a salir los primeros rayos del sol. ¡Nos esperaba un gran día bajo el mar!

David se fue a hacer freediving en un lugar donde hay un barco hundido, a donde yo iría a bucear dos horas más tarde.

La experiencia fue increíble, miles de peces y lo más impactante, fue ver un pez a la mitad, que había sido mordido por un tiburón. A mi no me tocó ver tiburones, pero más temprano en la mañana, a David le tocó ver un tiburón toro, creo que fue éste que se comió al pez que yo vi.

Hice dos tanques, después del barco hundido nos dirigimos hacia una zona de rocas enormes bajo el agua, estuvo increíble. Me quedo con ganas de volver para ir a bucear a los arrecifes, que dicen que son de los más bonitos del mundo, ya que hay mucha vida acuática en toda esta zona.

El resto del día nos quedamos en Barriles, una zona padrísima donde se practica mucho el windsurf y kitesurf. David se quedó haciendo kitesurfing y Alex y yo descansamos en la playa.

Este día nos quedamos a dormir en la casa de unos amigos de Alex en Barriles, nos cayó muy bien dormir en una cama normal después de varias noches acampando

Día 6. Kitesurf y fogata en la playa de Barriles

Amaneció, fue una mañana tranquila de un buen y calórico desayuno y un muy buen y rico café. De ahí nos fuimos a pasar todo el día en la playa, tocaba ¡sesión de clases de kitesurf!

Foto por Alex Reyes

Aprendimos a volar el cometa (kite) desde la orilla de la playa, se trata de un deporte extremo de deslizamiento en el agua en el que el viento te lleva, propulsando el cometa a diferentes velocidades, es muy divertido y peligroso a la vez, como cualquier deporte. David nos dio clases a Alex y a mi, la pasamos muy bien.

Al caer la tarde fuimos por algo de cenar y compramos una botella de vino para tomarlo junto al mar en la fogata. Escuchamos música y conversamos por unas horas hasta que nos venció el sueño, regresamos a dormir a la casa de nuevo.

Día 7. Surf en San José del Cabo

Era nuestro último día antes de partir de nuevo a casa. Habían sido días llenos de nuevas experiencias, de cosas que jamás había hecho en mi vida, como acampar en la playa, gozar de una fogata junto al mar o subirme a una casa rodante de alguien que estuviera viviendo ahí.

Ahora seguía cumplir un sueño más, ¡aprender a surfear!

Como nuestro vuelo de regreso, salía desde San José del Cabo, nos dirigimos hacia allá para aprovechar ahí el último día. Nos paramos en la playa para rentar una tabla de surf y nos quedamos ahí hasta que cayó la noche. Es tanta la emoción que se te va el hambre, solo habíamos desayunado y no pensamos en comida hasta que salimos del mar.

Fue una experiencia increíble, Después de tres intentos, tuve la suerte de ¡poder pararme en la tabla! El poder sentir el fluir de las olas y moverte con ellas es más que un sentimiento inexplicable de libertad.

¡Siempre había querido aprender a surfear, no me lo creía! Otro sueño en proceso… Dicen por ahí que vamos a las montañas en busca de creatividad y que vamos al mar a descansar, AMO el mar y estoy infinitamente agradecida por todas las bendiciones recibidas..

Creo que ha sido uno de los mejores viajes de mi vida, hay que aceptar que a veces los planes no salen como los planeas y dejarnos sorprender por lo que la vida nos trae.

Casi siempre nos presionamos por hacer las cosas de la manera más perfecta posible y esto nos hace estresarnos y nos olvidamos de dar un respiro. Para, detente un momento y observa a tu alrededor, ¿Cómo estás ahora? DEJA que las cosas pasen en lugar de HACER que pasen, déjate fluir como las olas del mar y acepta cualquiera que sea tu situación. Solo eso, respira… ¡Buena Mar!

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