Blog de Marcela González

Marcela González
Me inspira conocer y explorar el mundo, contar historias que hablen de la relación entre la naturaleza y el ser humano, entre el arte y la aventura. En mis redes sociales, cuento con más de 10,000 seguidores y marcas como Innovasport, The North Face México, Hoka One One, entre otras, me han elegido como Influencer para promover sus productos a través de mis fotografías y mi blog de Aventura.

2019, Un año planeado e inesperado.

Ha llegado la hora de empezar una nueva década en tu vida, inician los 2020’s, hoy no solo estás cerrando un año, sino ¡10 años de tu vida!

Estos últimos 10 años para mí, han sido mi transición de ser teenager a tener casi 30, hoy tengo 26 y todos estos años han sido una montaña rusa de emociones; superar el divorcio de mis papás, ser una adolescente insegura, tener que elegir mi propia carrera profesional, graduarme, entre muchas otras cosas.

Todo este año lo he sentido como una lucha constante, ha sido difícil, pero también ridículamente hermoso.

Me salí por primera vez de mi casa, cumplí mi sueño de vivir en California, aprendí de primera mano sobre culturas increíbles en el mundo, recorrí los Alpes en medio de una tormenta y cumplí mi sueño de ser fotógrafa de expediciones en los Himalayas.

Todos y cada uno de estos eventos me han formado en la mujer que soy hoy, y aunque me cueste decirlo, estoy orgullosa de lo que me estoy convirtiendo y estoy ansiosa por saber lo que me espera en esta nueva década.

Te invito a leer este artículo en el que comparto lo que ha sido este 2019 para mí y los consejos que me gustaría darle a alguien que, al igual que yo, tiene hambre de ser mejor. No es la receta perfecta, pero quizás estas pequeñas reflexiones te den ese empujoncito para para acercarte más a esa meta que te estás proponiendo alcanzar en este nuevo ciclo.

1. Mantén el enfoque

Una meta sin un plan, se queda en “solo un sueño”, no quiero decir que tener sueños es malo, pero que no hacer nada para alcanzarlos, si.

Tienes que mantenerte enfocado y tener un plan desmenuzado de lo que quieres lograr a corto, mediano y largo plazo.

Aunque seguro ya debes saber que las metas no siempre se cumplen en el plazo esperado, pero está bien, es normal encontrarse con imprevistos pero lo que importa, es tener la meta clara. Así, si salen imprevistos, quizás solo te demores un poco, pero no te desviarás.

Si tienes tu meta a largo plazo definida, vas a dejar de perder el tiempo en cosas que no te suman, cosas que momentáneamente te darán felicidad pero que en realidad, no te llevarán muy lejos. Así que enfócate y construye poco a poco esos pequeños bloquecitos que te llevarán ahí, sin distraerte de la meta final.

2. Romper paradigmas es un motor para tu vida

Este año me atreví a romper más que nunca con las normas impuestas de la sociedad, “no vivas con tu novio si no están casados”, “no viajes sola”, “tienes que pintarte las uñas y arreglarte para verte bonita”, “no compartas la carpa con un hombre”.

¡Blah! ¿Qué puedo decir? Durante mucho tiempo he sentido la necesidad de llenar las expectativas de los demás y el problema es que así, poco a poco uno pierde su propia esencia, a pesar de que muchas personas te sigan diciendo «sé tú mism@».

Este año viajé muy lejos, sola y acompañada, hice amigos que se volvieron hermanos, abrí mi corazón para tener verdaderas conversaciones con completos extraños, conté historias que antes no me atrevería a contar, no me pinté las uñas mas que una sola vez, y aunque pasé momentos tristes, momentos en los que me sentí sola, me atreví a ser más yo.

Me conocí a mi misma de una manera impresionante al salirme de mi casa, me atreví a luchar por el amor de mi vida, me di cuenta de mi fuerza, de mi valor como mujer y mis capacidades.

Creo que lo más importante es que conocí personas, lugares y culturas tan, pero tan diferentes a mí, que me nutrieron y que gracias a ellos pude mirar a través de mi alma, y jamás, jamás los voy a olvidar.

Me atreví a entrar a lo desconocido, me fui a vivir a San Francisco con el hombro recién operado, a una ciudad nueva en donde no conocía a absolutamente nadie más que a mi novio. Después me fui a Berlín, una ciudad sin juicios, donde dicen la gente va a perderse, o a encontrarse a sí mism@s, perdí el miedo de estar lejos de casa y sin amigos.

Me alejé de todo lo que me había llevado hasta donde estaba ahora y no tenía idea de lo que me esperaba.

Dicen que si la motivación es fuerte, el paradigma se desvanece, que si la motivación es más grande que el reto, el paradigma no existe.

Así que, ahí estaba yo, luchando por lo que quería hacer y venciendo todo hasta llegar ahí.

Si tienes miedo de hacer algo por el “qué dirán?” y NO lo haces, probablemente sea porque no tienes una motivación clara y verdadera. 

Así que, ¡vas!, encuentra lo que quieres, encuentra a dónde quieres llegar y si realmente es ahí donde debes estar, verás como cada obstáculo será tan solo una pequeña piedrita en el camino, a la cual puedes pasar por encima, muy fácil.

3. Sé selectivo con tus amistades

¿Por qué perder el tiempo en gente que simplemente no te suma? ¿Te has puesto a pensar cuántos días o cuántas horas de tu semana, de tu mes, de tu año, se te va el tiempo en conversaciones que no te llevan a ningún lado?

En conversaciones llenas de quejas, de críticas, de chismes, de quién se casó con quién y quién sigue solter@, quién subió de peso, quién esto, quién lo otro, ¡por dios! ¿a quién le importa? ¡Mind your own business!

Esto existe en todos lados, a la gente le encanta hablar de la gente para sentir que al menos, “hay alguien peor que él(ella)”. Jamás le he visto el sentido de hacerlo, sobre todo porque la sociedad en la que vivimos nos lleva a eso, nos exige cumplir un estándar de una supuesta “perfección” que no nos lleva más que a perder el tiempo.

Por eso vale la pena hacer un inventario, un inventario de tus amistades. Literal, ¿porque? porque el tiempo es oro, no la cantidad de tiempo, sino la ca li dad.

4. «Go BIG or go home!»

Hay que perder el miedo a engrandecerse, hoy mi mamá me dijo: “que no te dé miedo pedir las cosas”. Vaya que nunca somos lo suficientemente “mayores” de edad como para dejar de recibir consejos de mamá.

Personalmente siempre me da miedo pedirle algo a alguien, no me gusta “pedir”, siento que la gente no tiene porque darme nada, que todo me lo tengo que ganar yo solita. 

Sin embargo, a veces la vida te pone las oportunidades en bandeja de plata, justo enfrente, solo para que estires la manita y la tomes, y bum, nada, ¿decidiste quedarte de brazos cruzados?

A-pro-ve-cha todos los recursos que tienes enfrente, deja de victimizarte y creer que nada es suficiente, como me suele pasar a mí.

Este año hubo momentos en los que me sentí poca cosa, me sentí “nada”, incapaz de alcanzar lo que me proponía y totalmente lejos de mis metas como fotógrafa, así que me di tiempo de hacer cosas nuevas y diferentes, de dejar a mi mente respirar un poco.

Entonces me di cuenta de que ¡por naturaleza, estamos llenos de recursos para conseguir lo que queramos en la vida! 

Si quieres pedir algo, pídelo, siéntete merecedor, pues la abundancia sobra, solo es cuestión de abrir los brazos.

5. Mantente en tu zona de “genio” y pausa

La creatividad es como respirar, esa ligera pausa que hay entre tu inhalación y tu exhalación, es ahí, en esa pequeña pausa, donde radica la magia.

Si te drenas mentalmente, tu creatividad se agotará. Es sumamente importante tener un tiempo para ti, pausar.

Date momentos para meditar, para hacer tus hobbies, para estirar tu cuerpo o hacer deporte, tiempo para despejar tu mente, así sea media hora al día, no importa, pero hazlo.

Hay un genio en ti, déjalo salir a flote, permítele mostrarte de lo que es capaz de alcanzar y confía en él.

6. Cada quien tiene sus propias luchas, pero solo vemos la puntita del Iceberg

Casi siempre ponemos en un pedestal la vida de otras personas a quienes admiramos y, tristemente comenzamos a compararnos con ellos, algo nos hace pensar que para ellos, la vida ha sido muy fácil.

Voy a ser honesta contigo, el que llega rápido a la meta, sin obstáculos que vencer, y eligiendo el camino fácil, recto, sin curvas, no crece.

Esa persona puede estar pasando por un momento de gloria y parece que todo para él/ella va de maravilla. pero resulta que todo eso es solo superficial, es momentáneo.

Eso quiere decir que la persona, muy probablemente, no ha tenido un crecimiento o un aprendizaje profundo. 

Queremos que alguien nos diga con lujo de detalles cuál es el camino para llegar “ahí” ¿no es cierto? Pero es que ¡NO SE PUEDE!

No importa si tienes 10 años de experiencia en lo que haces o uno, ningún ser humano es igual, nadie nacimos en la misma familia ni en la misma ciudad, ni tuvimos las mismas experiencias en la infancia, ni nacimos con el mismo carácter o los mismos anhelos.

Todos tenemos diferentes fortalezas y debilidades, talentos y dificultades.

Es mejor aprender de alguien que tuvo una cicatriz que ha sabido sanar, de alguien que ha aprendido a luchar y salir adelante, que aprender de alguien sin cicatrices y que ha tenido todo fácil, verás, ahí no radica la verdadera experiencia y sabiduría. 

Los momentos duros son los que casi siempre valen la pena contar, ¿no? y lo que haz descubierto en el camino es único, es experiencia que es sólo tuya, de nadie más.

7. Ser tan perfeccionista te lleva a la victimización

Sí, aunque “no parezca” porque, en realidad, es algo casi imperceptible, se disfraza de otra cosa. 

Pero así es, poco a poco te vas metiendo la idea “nada sale como quiero” y entonces muy fácilmente te dices “no soy lo suficientemente bueno(a)”.

Así de simple te conviertes en una víctima de tu propia necesidad de querer ser perfecto, estás atrapado en tu cabeza no puedes voltear a ningún otro lado.

¡Ah! Y claro… “nadie te entiende”, ¿verdad?

Porque si las cosas no salen como quieres, entonces crees que es tu culpa, que algo estás haciendo mal y que eres un bueno para nada. 

He estado ahí miles de veces, sobre todo por ejemplo en mi caso, al ser fotógrafa, al ser “artista”, importa muchísimo la validación de los demás sobre tu arte, cuando no debería de ser así.

8. Nunca nada sale como lo planeas, sale mejor

Siempre va a haber altas y bajas, no todo puede ser arriba, arriba, arriba, cómo en un principio pensabas.

He estado en tres distintos continentes a lo largo de este año, y es que realmente nada salió justo como yo quería. 

Pero, la verdad, ¿quiero que todo salga al pie de la letra? ¿o quiero llenarme de sorpresas y aventuras nuevas?

Quiero conocer gente nueva, sentir emociones, estar en lugares que jamás creí que iba a estar, quiero llenar mis ojos de nuevos horizontes, quiero cansar mis pies, quiero recorrer todo lo inexplorado.

Sé que mis pies me llevarán lejos, más lejos de lo que pueda imaginar, nada garantiza que sea fácil avanzar, pero lo que si sé es que tengo que cambiar el chip de vez en cuando para emprender una aventura.

Este cuerpo es solo un vehículo, es temporal, así que más me vale sacarle todo el jugo posible, porque al final, no nos vamos con nada más que con las risas y los corazones que tocamos y eso es lo que llena nuestro corazón y lo que nos da fuerzas para abrazar la vida.

Si este año también ha sido difícil para ti, quiero decirte que no estás solo, es por ti que me atrevo a compartir mi experiencia de manera muy transparente, porque se que ahí afuera seguro hay alguien que se siente igual.

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